Ruta de Las Negras a Cala San Pedro

De las Negras a la Cala San Pedro Recorrido: Ida: 5,3Km. Ida y vuelta: 10,3 km. Desnivel: 100 m. Dificultad: Baja, aunque en el acceso final a la cala se precisa atención y prudencia. . Duración: Recorrido de ida: 1 hora y 25 minutos. Ida y vuelta: 2 horas y 30 minutos. Comienzo: Las Negras. Llegada: Cala de San Pedro.
Informante: pitaco, Fecha: 2005-04-27
De las Negras a la Cala San Pedro


Cuaderno de ruta


Recorrido: Ida: 5,3Km. Ida y vuelta: 10,3 km.

Desnivel: 100 m.

Dificultad: Baja, aunque en el acceso final a la cala se precisa atención y prudencia. .

Duración: Recorrido de ida: 1 hora y 25 minutos. Ida y vuelta: 2 horas y 30 minutos.

Comienzo: Las Negras.

Llegada: Cala de San Pedro.

Época del año: Cualquiera, aunque las estaciones más proclives al baño, favorecerán su completo disfrute.

Contenido: Pocas veces tenemos la oportunidad de acercarnos a territorios a los que no puede llegar el automóvil. Lo recóndito del lugar, las más transparentes aguas que puedan imaginar y lo recoleto del entorno de Cala de San Pedro, hacen de este sendero uno de los más atractivos de toda Almería.

Tipo de camino: La mayor parte vereda. El tramo final de vuelta: camino de tierra.

Cartografía: M.T.N. 1: 50.000, Nº. 1046.

a


Hace, aproximadamente, 1 hora y 15 minutos que emprendimos viaje desde la capital, recorriendo 66 km. hasta adentrarnos en el corazón del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar y llegar hasta la pequeña localidad costera de Las Negras. Atrás quedó la villa aurífera de Rodalquilar y la inexcusable parada en el Mirador de las Amatistas. Las primeras luces de la mañana nos animan a comenzar nuestro camino con destino a la que, quizá, sea la más inaccesible playa de la provincia, Cala de San Pedro.


Cala San Pedro


Pertrechados de mochila y protección solar, nos disponemos a andar hasta las afueras del pueblo, en dirección norte. Cuando hayamos observado las últimas construcciones, cruzaremos el pequeño curso de la Rambla de Las Negras, comenzando, desde ese momento, a remontarla. Extensos cañaverales y escondidas huertas rodean el suave ascenso, hasta llegar a una bifurcación que tomaremos a la derecha. Aparecen junto a nosotros, algunos cortijillos con sus huertos y pequeñas explotaciones ganaderas, rememorando un tranquilo modo de vida, bien alejado del estrés y la celeridad de las grandes urbes.

proseguimos rambla arriba, hasta abandonar el curso principal y remontar la primera rambla que surge por nuestra derecha: la Rambla de las Aguillas, en un gran giro de 90 grados, hacia el nordeste. Podemos realizar el recorrido por el fondo de la rambla o ascender por una estrecha vereda que lo atraviesa, a su vez, por la derecha. Este pequeño camino, a unos 10 ó 15 metros del fondo de la rambla, permite obtener una singular visión de la misma y del gran cíngulo montañoso que nos envuelve, coronado por el Cerro Ricardillo.

Bajo nuestros pies surge un claro roquedo volcánico, característico de todo el parque y claramente justificado por la proximidad del Cerro Negro. Algunos palmitos y chumberas adornan las descarnadas laderas, donde predominan los colores ocres y terrosos.Los restos del, antiguamente próspero, Cortijo de Ricardillo se dispersan ante nosotros. Allí podemos ver vetustas instalaciones, albercas, eras circulares y un pozo, aún, en uso. Una palmera pone la nota de color en una atractiva percepción de este fondo de valle cerrado, en casi todo su perímetro, por montañas y cerros.


Rellana Cala San Pedro


Acontinuación veremos, la vereda que, a nuestra izquierda, señala el próximo tramo de la ruta. Sin más dilación nos disponemos a tomarla. La gea que nos envuelve es continuamente cambiante. Colores, materiales y formas erosivas se suceden o yuxtaponen, entremezclándose calizas, rocas volcánicas y sedimentarias, en un armónico "caos".En nuestro horizonte aparece la Rellana de San Pedro, con su típico relieve tabular bajo el cual, intuimos, se esconde la cala del mismo nombre.

El camino no plantea ninguna posibilidad de pérdida por su uso frecuente y continuado. Poco a poco, descubrimos toda la costa que hemos dejado atrás, desde Punta Polacra y el Mirador de las Amatistas, hasta la que aparece a nuestro lado. Tal vez sean éstas las más cristalinas aguas que hayamos visto en Almería.

Su transparencia es tal que nos permite vislumbrar, con toda facilidad, los sumergidos fondos rocosos cercanos a los acantilados. Los colores: verde esmeralda y azul cobalto se entremezclan, adornándose con los destellos que arrancan los rayos de sol al tropezar con el espejo de sus aguas, en una imagen inolvidable.

El camino se adorna con los ruidosos gritos de las colonias de aves marinas que pueblan estos acantilados, convertidos, por ello, en área de reserva del parque. Si el paseante pone atención, podrá descubrir en las mismas rocas, restos de conchas procedentes de fondos marinos y plataformas de abrasión emergidas, de un característico color blanquecino. Deténgase a verlas y respételas pues son patrimonio de todos.

Un leve esfuerzo para ganar otro collado y ante nosotros se abre, de repente, el espectacular espacio objeto de nuestros esfuerzos: la Cala de San Pedro, coronada y protegida por su, ya mencionada, Rellana. Dejamos al senderista que admire este atractivo paisaje y ponga él adjetivos a cualquier burda explicación de esta grandiosa naturaleza.

Tras el deleite, nos animamos a iniciar el descenso, poniendo en ello máxima atención, pues la arenilla suelta puede causar algún resbalón y sobresalto. Extremen su cuidado y no hallarán ningún percance. Según perdemos altura, apreciamos el contraste marcado por la exuberante vegetación de Cala de San Pedro, de un verde intenso, y el árido panorama de nuestro alrededor. Sin duda alguna, la existencia de una corriente de agua se intuye y ha de justificar tan profusa masa vegetal.

A cada paso la perspectiva se hace más sugerente, percibiendo claramente el antiguo castillo, del mismo nombre, y antiguos cortijos que acompañaban el, antaño, poblamiento de estos parajes. A pesar del reducido tamaño que aparenta la cala, poco a poco, adquiere rango propio entre grandes paredes escarpadas y arrullada por las más límpidas aguas que hayamos podido imaginar.


Cala San Pedro. Castillo

En el último tramo de acceso a la cala, reforzaremos el cuidado, hasta llegar a las inmediaciones de las viejas defensas que formaron parte del amplio conjunto de fortificaciones erigidas a partir del reinado de Carlos III, allá en el siglo XVIII. Su esbelta torre vigía y alguna primitiva garita, todavía se mantienen atentas a este mar, hoy tranquilo y sugerente y, antaño, proclive a ataques de berberiscos y piratas. Unas cuantas palmeras y toda suerte de arbolillos rodean la fuente, que surte del vital líquido a toda la cala.

Pronto reconocerá, el lector, la huella y la presencia de una nutrida colonia de jóvenes que han elegido este lugar para refugiarse durante largas temporadas. Minúsculos jardines, zonas de acampada, canales de riego, pequeños huertos...; todo son muestras de este colectivo que allí vive, sin molestar a propios y extraños. Es más, considerando el tema de la limpieza -tan delicado en muchas zonas "vírgenes" de la provincia-, podemos proponer un "notable" a sus moradores.

Nos descolgamos por estos últimos bancales protegidos por la vegetación, para llegar a la misma playa, donde dejaremos al senderista que disfrute de un merecido baño y de tan singular paraje.

Hemos invertido en nuestro recorrido, hasta aquí, 1 hora y 30 minutos, en un trayecto de 5,3 km. Anímese a recorrer toda la costa cercana y repose bañado por sus aguas. Aprovechando que se encuentra en este trance, le informamos que si desea un más cómodo acceso hasta esta ensenada, puede acercarse al bar del "Manteca", en la próxima localidad de Las Negras, donde algún pescador le acercará gustoso hasta estas orillas, siempre que la bonanza del mar así lo permita.

Cuando lo considere oportuno, puede proponerse el regreso, retrocediendo sobre sus pasos y abandonando la cala por donde accedimos antes, entre los bancales y persiguiendo los hilillos de agua que caen desde la fuente. Una vez más, llegaremos a la fortificación, rebasándola para encontrar la vereda ya pisada. Los primeros pasos serán fatigosos pues han de permitirnos ganar rápidamente altura sobre el acantilado. Pocos minutos tardaremos en retomar el collado por el que, hace unas horas, arribamos a esta vereda. Cuando llegue ese momento, optaremos por escoger la pista ancha, de tierra, que parte frente a nosotros, pues nos permitirá atravesar el Cerro de Negro y llegar a Las Negras.


Las Negras. Fuente


El camino será, entonces, más tranquilo y sosegado, pudiendo observar, con más detalle, todo el complejo sistema volcánico que tenemos a nuestros pies. Grandes paredes de colores oscuros enmarcan el amplio camino hasta descubrir, poco a poco, las múltiples ensenadas que, al sur de Las Negras, reciben -en forma de grandes abanicos-, los tímidos embates de las olas.

Al sobrepasar una gran curva, un nuevo acantilado deja entrever una completa vista de la localidad a la que llegaremos después de un recorrido de 10,3 km. y 2 horas y 30 minutos de duración. No abandonen este pueblecito, cobijado por la gran mole del Cerro Negro y acérquense hasta los bares que "cuelgan" hacia el mar, donde podrán tomar un refrigerio y admirar, una vez más, estas incitantes aguas del Mediterráneo.

El medio natural

Como ya hemos mencionado, la gea presenta una amplia gama de materiales que van desde las rocas volcánicas del Cerro Negro hasta las calizas y areniscas de Cala de San Pedro. Tal suerte de diversidad favorece la aparición de formas erosivas, modelados y colores que harán las delicias de los geólogos y geomorfólogos. Queremos hacer especial hincapié en las formidables características del medio submarino, que aportarán justificación a la declaración de la zona como parque natural terestre-marítimo. El catálogo de especies faunísticas, se eleva a valores superiores al millar, completándose con cerca de trescientas especies vegetales. En definitiva, todo un muestrario de aguas vírgenes, idóneas para el desarrollo de su contemplación de forma respetuosa y sensible ante la magnitud y grandeza del medio.

A tener en cuenta: Rodalquilar

Entre la tradición minera de estas tierras almerienses, Rodalquilar resalta por ser el único enclave donde las entrañas de la tierra ofrecían la posibilidad de entregar oro a aquellos que estuvieran dispuestos a conseguirlo. Este es el origen de este poblado minero que vio su esplendor en el siglo pasado. Entre 1923 y 1939 sufrió un abandono momentáneo por falta de rentabilidad, que pasó a definitivo en 1990. Desde entonces, el lugar ha permanecido olvidado en el tiempo hasta que en la actualidad se propone su recuperación como centro de interpretación, estancia y actividades del parque. Esperamos y deseamos que algún día recupere parte de su antaño esplendor y pueda ser, de nuevo, un núcleo atractivo y dinámico.

Protegiendo nuestro entorno


Panoramica de Las Negras

Le recordamos que se encuentra en un espacio protegido requiriendo un especial cuidado que, por otro lado, la gente "de bien" debería hacer extensible a cualquier otro punto de esta provincia. Ponga atención en retirar las basuras que pueda producir en su estancia en la cala, pues si las deja en ese recóndito paraje, allí quedarán por mucho tiempo. Disfrute de esta naturaleza en la paz y quietud que emana de ella, sin ruidos ni estridencias. Si practica los deportes náuticos, no se aproxime a menos de 200 metros de la línea de playa, procurando no anclar sobre las praderas de posidonias. Respete, por último, a aquellos que han optado por un modo de vida muy distinto al nuestro, quizá nos sirva tal observación para meditar sobre lo acertado o erróneo del nuestro..

Teléfonos de interés

Guardia Civil. Níjar: 950 36 00 79.

Ayuntamiento. Níjar: 950 38 03 74.

A.M.A.. 950 23 76 80/ 950 23 75 66.

Cruz Roja. 950 22 22 22.

Jefatura Provincial de Costas. 950 37 00 31.

Centro Coordinador contra Incendios en Almería. 950 24 42 25.


Reponer Fuerzas

LAS NEGRAS: Bares. Camping.


Sugerimos otros senderos alternativos

Existe otra vereda que, desde Cala de San Pedro, nos permite llegar hasta la Cala del Plomo y Cala de Enmedio, como ensenadas que anteceden la llegada al caserío de Aguamarga. En sentido opuesto, puede recorrerse el camino que, desde Las Negras, parte hacia el sur, en dirección al Playazo de Rodalquilar. Ambos son caminos costeros que nos permitirán ampliar la visión que tenemos de esta parte del parque, facilitándonos acceder a otras calas y ensenadas, también vírgenes.

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