{"id":236,"date":"2003-12-18T00:00:00","date_gmt":"2003-12-17T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.parquenatural.com\/blog\/por-el-cabo-de-gata-y-nijar-donde-la-tierra-se-hace-mar\/"},"modified":"2003-12-18T00:00:00","modified_gmt":"2003-12-17T23:00:00","slug":"por-el-cabo-de-gata-y-nijar-donde-la-tierra-se-hace-mar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.parquenatural.com\/en\/por-el-cabo-de-gata-y-nijar-donde-la-tierra-se-hace-mar\/","title":{"rendered":"Por el cabo de Gata y N\u00edjar. Donde la tierra se hace mar"},"content":{"rendered":"<p>Hacia el sol de levante Las aguas del Mediterr\u00e1neo ba\u00f1an, de nuevo, la<br \/>\n mayor parte de nuestra ruta, la cual transcurre bajo el sol de Levante. Una continua sucesi\u00f3n de playas, calas y ensenadas se prolongan, hacia el<br \/>\n      norte, en atractiva fusi\u00f3n de estas tierras, visitadas, desde antiguas \u00e9pocas,<br \/>\n      por culturas y gentes procedentes de otros lugares. Importantes aprovechamientos<br \/>\n      tur\u00edsticos se distribuyen por una costa que, pese a todo, conserva en la<br \/>\n      mayor parte de su espacio el car\u00e1cter agreste y natural. Todav\u00eda hoy, inmersos<br \/>\n      en el turismo de masas, podemos encontrar en nuestra ruta, escondidas playas<br \/>\n      a las que s\u00f3lo es posible acceder a pie o en apacible paseo en barca. En<br \/>\n      ellas, la pr\u00e1ctica del naturismo se integra armoniosamente con el entorno<br \/>\n      virgen, resultando un hecho normal, nada discordante. El origen de la ruta<br \/>\n      se sit\u00faa en la villa mar\u00edtima de Carboneras. Para llegar hasta all\u00ed, tomaremos<br \/>\n      en Almer\u00eda, la Autov\u00eda del Mediterr\u00e1neo, en direcci\u00f3n Murcia, para abandonarla<br \/>\n      cuando anuncie este destino. El acceso hacia el mar, atraviesa una parte<br \/>\n      del Parque Natural Mar\u00edtimo-Terrestre de Cabo de Gata- N\u00edjar que, en su<br \/>\n      extremo septentrional, tiene su l\u00edmite en la pr\u00f3xima Punta del Santo, aunque<br \/>\n      el \u00e1rea de Carboneras queda excluida de su protecci\u00f3n. El relieve tabular<br \/>\n      de La Mesa de Rold\u00e1n, resalta en el horizonte, anunciando la pronta visi\u00f3n<br \/>\n      de las azules aguas que ba\u00f1an Carboneras. Antes de llegar a la localidad,<br \/>\n      las altas dimensiones de la central t\u00e9rmica de Endesa y la f\u00e1brica de cemento,<br \/>\n      chocan en nuestras retinas, no acostumbradas en estas tierras, a los inmensos<br \/>\n      artificios del hombre. Al acercarnos a su paseo mar\u00edtimo, descubrimos el<br \/>\n      muelle pesquero, que de reciente construcci\u00f3n, protege la tradicional flota<br \/>\n      pesquera de la localidad. Si elegimos ba\u00f1arnos en algunas de sus playas,<br \/>\n      podremos optar entre Los Coscones, El Lanc\u00f3n, Carboneras, La Marinica, Torrevieja<br \/>\n      y La Salinicas. Pero si quieren disfrutar de una playa verdaderamente virgen,<br \/>\n      no lo duden. Tomen el veh\u00edculo y dir\u00edganse hacia el sur. Al llegar al punto<br \/>\n      de informaci\u00f3n de Mesa Rold\u00e1n, podr\u00e1n dar un agradable paseo (ya se\u00f1alado<br \/>\n      en la Ruta 1) hacia La Playa de los Muertos. Ya referimos el origen de este<br \/>\n      nombre, que podr\u00e1 encontrar el lector en anteriores p\u00e1ginas. Nosotros, optamos<br \/>\n      por seguir el sendero que desciende, entre arbustos, a un peque\u00f1o mirador<br \/>\n      natural y a\u00fan m\u00e1s abajo, hasta llegar a una de las playas m\u00e1s hermosas de<br \/>\n      la zona. Disfrutemos de ella y cuando queramos, dispong\u00e1monos a volver a<br \/>\n      Carboneras para continuar con la ruta. Dejadas atr\u00e1s estas arenas, y una<br \/>\n      vez en el pueblo, no debemos abandonarlo sin visitar el castillo de San<br \/>\n      Andr\u00e9s, germen y nacimiento de la localidad, all\u00e1 por el siglo XVI, por<br \/>\n      obra y gracia del Marqu\u00e9s de Carpio. Don Diego de Lope de Haro y Sotomayor,<br \/>\n      decide en esa \u00e9poca continuar la fortaleza para procurar la defensa de estas<br \/>\n      tierras, atacadas repetidamente por piratas turcos y berberiscos, saqueadores<br \/>\n      de haciendas y personas, que vend\u00edan, m\u00e1s tarde, en los mercados de esclavos<br \/>\n      del norte de \u00c1frica. Otras doce edificaciones defensivas como La Torre del<br \/>\n      Rayo, de \u00e9poca nazar\u00ed, se dispersan por su municipio, poniendo una nota<br \/>\n      de historia y leyenda en todos los recorridos propuestos. Si queremos profundizar<br \/>\n      en su tradici\u00f3n y tipismo, podemos visitar la lonja de pescado o su variopinto<br \/>\n      mercadillo -si la visita coincide en jueves-, o saborear sus mariscos y<br \/>\n      pescados, entre los que sobresale el bonito ahumado y los galanes (caracter\u00edsticos<br \/>\n      de sus costas). Despid\u00e1monos de esta villa marinera, contemplando el islote<br \/>\n      de San Andr\u00e9s, desde el paseo mar\u00edtimo y cojamos el coche para abandonarla,<br \/>\n      siguiendo la costa, en direcci\u00f3n Moj\u00e1car. Ante nosotros se extienden 21<br \/>\n      km de asfalto, que hay que transitar despacio, relajadamente, deleit\u00e1ndonos<br \/>\n      con el batir de las olas a nuestra derecha y los relieves de Sierra Cabrera<br \/>\n      a la izquierda. La transparencia y belleza de estas aguas, favorece su elecci\u00f3n<br \/>\n      por muchos submarinistas para el disfrute de las actividades subacu\u00e1ticas;<br \/>\n      por ello, es frecuente observar las boyas que advierten su presencia. Los<br \/>\n      abruptos relieves de Sierra Cabrera, al aventurarse hacia el mar, dan lugar<br \/>\n      a m\u00faltiples y escondidas calas, que nos invitan a desviarnos en cada momento,<br \/>\n      haci\u00e9ndonos sentir un poco descubridores, hollando tierras v\u00edrgenes. \u00a1Caiga<br \/>\n      en la tentaci\u00f3n y disfrute de ellas. No se arrepentir\u00e1\u00a1. La Playa del Algarrobico<br \/>\n      muestra su amplio arco frente a nosotros, cerrado al fondo por la Punta<br \/>\n      del Santo, verdadero espol\u00f3n rocoso que se sumerge en el mar. Algunas edificaciones<br \/>\n      salpican las inmediaciones de forma relativamente armoniosa, sin estridencias<br \/>\n      constructivas, en un buen ejemplo, nuevamente, de respeto y adecuaci\u00f3n al<br \/>\n      entorno. Para contemplar y poder recorrer pausadamente la playa, podemos<br \/>\n      abandonar la carretera general y tomar la antigua, que discurre muy cerca<br \/>\n      del mar, y donde podremos dejar el coche para pasear a lo largo de la orilla<br \/>\n      y, si nos decidimos, darnos un buen ba\u00f1o. Al continuar, notamos pronto,<br \/>\n      una marcada subida, que permite salvar el resalte p\u00e9treo de la Punta del<br \/>\n      Santo, verdadera quilla de Sierra Cabrera hacia el mar. Sobre ella, un mirador<br \/>\n      brinda la posibilidad de recrearnos, una vez m\u00e1s, en la playa que acabamos<br \/>\n      de pisar y, descubrir al fondo el faro y el relieve calc\u00e1reo y volc\u00e1nico<br \/>\n      de La Mesa de Rold\u00e1n. Abruptos acantilados y barrancos configuran este accidentado<br \/>\n      relieve, donde el palmito constituye su formaci\u00f3n vegetal m\u00e1s importante.<br \/>\n      Una profunda rambla de paredes verticales, precede nuestra llegada al breve<br \/>\n      caser\u00edo de Sopalmo. Sus pocas casitas, perfectamente encaladas, su fuente<br \/>\n      embellecida con toda suerte de vegetaci\u00f3n y sus alrededores, motivan nuestra<br \/>\n      parada. Esta encantadora alquer\u00eda es interesante punto de partida para realizar,<br \/>\n      por lo menos, dos paseos. El primero, desciende la Rambla de la Granatilla,<br \/>\n      hacia el mismo mar. El segundo, asciende por las laderas de la sierra, entre<br \/>\n      caminos y senderos, hasta el mismo pueblo de Turre. Decididos a seguir el<br \/>\n      itinerario, comenzamos un suave descenso, dejando atr\u00e1s la ermita de El<br \/>\n      Agua del Medio, muy pr\u00f3xima a otra gran rambla que atraviesa la carretera.<br \/>\n      Este lecho fluvial reseco recibe el nombre de Rambla de Macenas y conserva<br \/>\n      a lo largo de su curso una nutrida variedad de flora que, en primavera,<br \/>\n      alcanza su mayor belleza, transform\u00e1ndola en un verdadero oasis de esplendor<br \/>\n      y colorido. Una vuelta del camino descubre La Torre de Macenas; peque\u00f1a,<br \/>\n      pero s\u00f3lida, construcci\u00f3n artillada del siglo XVIII, protectora de estos<br \/>\n      parajes. Abandonamos el terreno asfaltado y nos dirigimos hacia el sur,<br \/>\n      por una pista en buen estado, con el \u00e1nimo de descubrir interesantes lugares.<br \/>\n      Lo primero que percibimos es lo espectacular de su discurrir, colgada literalmente<br \/>\n      del acantilado, observando algunos de los m\u00e1s espectaculares paisaje de<br \/>\n      esta ruta. Una torre vig\u00eda nazar\u00ed, denominada El Perulico, corona un escarpe<br \/>\n      rocoso con aspecto irreal, apareciendo en su exigua base, algunos arcos<br \/>\n      naturales excavados por el continuo batir de las olas. Hasta el siglo XIX<br \/>\n      fue utilizada para vigilancia por los sacrificados torreros. El colorido<br \/>\n      contrasta entre el profundo azul del mar y el ocre dorado de las rocas,<br \/>\n      en una plasticidad deseada por cualquier artista. Proseguimos por la pista<br \/>\n      de tierra y llegamos a la Playa de los Bordonares que antecede a la del<br \/>\n      Sombrerico. Elija el viajero la que m\u00e1s le guste, entre \u00e9stas, o las que<br \/>\n      contin\u00faan hacia el sur, y prep\u00e1rese, despoj\u00e1ndose de cualquier tipo de prenda<br \/>\n      y atadura, a sumergirse en estas aguas, con la seguridad de que el bullicio<br \/>\n      de gente y los chiringuitos, habituales en otras playas, aqu\u00ed no le romper\u00e1n<br \/>\n      la paz que, seguramente, en estos momentos le embarga. Cualquier paseo por<br \/>\n      sus orillas, recogiendo multicolores piedras, conchas o erizos, le llevar\u00e1<br \/>\n      a descubrir peque\u00f1as calas escondidas en los acantilados. Tome precauciones<br \/>\n      con las mareas, y no corra peligros innecesarios, pues nos quedan muchas<br \/>\n      cosas por descubrir y disfrutar. Rretoc\u00e9damos hacia el castillo y dispong\u00e1monos<br \/>\n      a continuar. De nuevo otro gran arco define La Playa de Macenas y del Indalo,<br \/>\n      vislumbrando ya en la lejan\u00eda la llamativa imagen de Moj\u00e1car. Su visi\u00f3n,<br \/>\n      de un blanco radiante, destaca sobre un azul n\u00edtido, constante tel\u00f3n de<br \/>\n      fondo de esta localidad almeriense, renombrada como ninguna, en Espa\u00f1a y<br \/>\n      m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fronteras. Pero antes de conocerlo llamamos la atenci\u00f3n<br \/>\n      al lector sobre sus dos localizaciones que diferencian el hist\u00f3rico emplazamiento,<br \/>\n      del m\u00e1s moderno M\u00f3jacar Playa. Ya que estamos en la orilla del mar, comentaremos<br \/>\n      primero algo de este \u00faltimo. Un moderno conjunto de edificaciones, donde<br \/>\n      predomina el blanco inmaculado, se extiende desde el mar hacia las laderas<br \/>\n      de Sierra Cabrera. A nuestro alrededor, se suceden formas y estilos que<br \/>\n      enorgullecen a sus arquitectos y vecinos. Las formas redondeadas de los<br \/>\n      remates de sus casas, las c\u00fapulas, los minaretes, las escalinatas, las formas<br \/>\n      c\u00fabicas, los juegos de sombras y luces, completan un conjunto arm\u00f3nico,<br \/>\n      perfectamente adecuado al entorno. Se trata una vez m\u00e1s, y quiz\u00e1s sea el<br \/>\n      m\u00e1s importante de los ejemplos, de esa arquitectura constructiva que admiran<br \/>\n      muchos almerienses, que, desgraciadamente, tiene el contrapunto en inmensas<br \/>\n      representaciones en las costas espa\u00f1olas. Si queremos saborear un poco m\u00e1s<br \/>\n      este pueblo humanizado y transitable, aparquemos el coche y recorramos el<br \/>\n      Pueblo \u00cdndalo, germen y ejemplo del resto de edificaciones, donde se siente<br \/>\n      una profunda herencia \u00e1rabe, f\u00e1cilmente identificable al ascender por sus<br \/>\n      escalinatas y callejuelas. Tal calidad de vida, es bien aprovechada por<br \/>\n      los turistas extranjeros que llegan a protagonizar toda la vida local. Anuncios,<br \/>\n      r\u00f3tulos, indicaciones, men\u00fas, etc&#8230;, se encuentran en idioma extranjero,<br \/>\n      hecho \u00e9ste que, humildemente creemos, menoscaba la personalidad de una localidad<br \/>\n      con recursos y atractivos suficientes para mantener su propia identidad<br \/>\n      hispana. Pero, en fin, es la contrapartida, las desgraciadas concesiones<br \/>\n      que despersonalizan gran parte de las costas de nuestro pa\u00eds, en un malentendido<br \/>\n      desarrollo tur\u00edstico, que aqu\u00ed, por lo menos, encuentra un id\u00edlico entorno.<br \/>\n      Debemos abandonar este animado centro tur\u00edstico si queremos descubrir ese<br \/>\n      otro Moj\u00e1car, el de siempre, el tradicional, donde naci\u00f3 esta cultura ind\u00e1lica<br \/>\n      que impregna toda la villa. Desprend\u00e1monos del coche, en alg\u00fan estacionamiento<br \/>\n      destinado al efecto, y prepar\u00e9monos para recorrer este pueblo, hecho para<br \/>\n      disfrutar andando. Nos daremos cuenta, por lo empinado de sus calles, que<br \/>\n      crece alrededor de un cerro dominando una regi\u00f3n hist\u00f3ricamente poblada<br \/>\n      por culturas que admiraron, al igual que nosotros, su benignidad. La cultura<br \/>\n      del Argar, fenicios, griegos, romanos, cartaginenses; todos dejaron trazos<br \/>\n      de su cultura en lugares como Rajada de Ortega, Cerro Cuartillos, Caldero,<br \/>\n      Cabezo de Mata, Llano Manzano, etc&#8230; Pero sin duda alguna, la cultura \u00e1rabe<br \/>\n      transciende en su historia hasta tiempos muchos m\u00e1s pr\u00f3ximos que la historia<br \/>\n      transcribe. Este antiguo sultanato nazar\u00ed fue frontera cristiana y musulmana,<br \/>\n      que erige para su defensa torres de vigilancia. Las continuas razias cristianas<br \/>\n      encuentran reposo, cuando en junio de 1488, los Reyes Cat\u00f3licos env\u00edan a<br \/>\n      Garcilaso de la Vega, como capit\u00e1n encargado de entablar conversaciones<br \/>\n      de paz con su alcalde. La entrevista es amigable y fruct\u00edfera, pues permite<br \/>\n      a sus moradores convivir en paz con los cristianos hasta mucho despu\u00e9s de<br \/>\n      la rebeli\u00f3n morisca. Si quieren conocer algunos monumentos andalus\u00edes, pueden<br \/>\n      visitar la ya mencionada Torre del Perulico o los restos de lo que fuera<br \/>\n      su castillo, hoy convertido en templo parroquial, muy transformado. Algunas<br \/>\n      fuentes y aljibes permanecen como parte de este \u00e1rabe legado que ha trascendido<br \/>\n      hacia algo mucho m\u00e1s importante y visible, a\u00fan hoy en d\u00eda. S\u00f3lo tendr\u00e1,<br \/>\n      el viajero, que deambular por las plazas, calles, pasadizos, arquer\u00edas,<br \/>\n      callejones sin salida&#8230;, entonces estar\u00e1 viendo una trama urbana totalmente<br \/>\n      \u00e1rabe, similar a la que puede ver, si desde la capital, decide trasladarse<br \/>\n      a nuestro vecino desconocido del Magreb. Si es afortunado y contempla alguna<br \/>\n      antigua foto de esta ciudad, como la que apareace en la excelente publicaci\u00f3n<br \/>\n      de Almer\u00eda Pueblo a Pueblo, podr\u00e1 confirmar nuestra aseveraci\u00f3n. Pocas im\u00e1genes<br \/>\n      de Espa\u00f1a coinciden, tan realmente y hasta hace tan poco, en lo que este<br \/>\n      pa\u00eds siempre fue: fruct\u00edfera mezcla de culturas. El efecto singular de Moj\u00e1car<br \/>\n      ha provocado una hist\u00f3rica atracci\u00f3n de peculiares personajes: estrellas<br \/>\n      de cine, acaudalados extranjeros, buscadores de fortuna y sobre todo artistas.<br \/>\n      Nos sentimos obligados a hablar de Jes\u00fas de Perceval, y el alcalde Jacinto,<br \/>\n      promotores de la verdadera transformaci\u00f3n de Moj\u00e1car. Ellos protagonizaron<br \/>\n      un movimiento pionero que convirti\u00f3 a esta villa del Mediterr\u00e1neo en un<br \/>\n      renombrado punto de encuentro de artistas, intelectuales, pol\u00edticos, ricos<br \/>\n      o &#8220;simplemente&#8221; viajeros como nosotros. Despu\u00e9s del prolongado paseo, no<br \/>\n      podemos dejar de adquirir alg\u00fan recuerdo en los numerosos puestos y tiendas<br \/>\n      que jalonan nuestro deambular por este pueblo con &#8220;duende&#8221;. Ha de tenerse<br \/>\n      en cuenta que hasta aqu\u00ed han llegado j\u00f3venes y artistas de todo el mundo.<br \/>\n      Unos y otros, crean desde sofisticadas obras de arte, hasta peque\u00f1os recuerdos<br \/>\n      que bien pueden servir de memoria personal para volver alg\u00fan cercano d\u00eda<br \/>\n      hasta aqu\u00ed. Si se prefiere, todav\u00eda persiste una importante oferta artesana<br \/>\n      tradicional, que va desde la ebanister\u00eda hasta la forja, pasando por los<br \/>\n      textiles y la alfarer\u00eda. Seguro que en este punto, cuando vamos a despedirnos<br \/>\n      ya de esta luz inolvidable, el lector echar\u00e1 de menos algo. \u00bfHemos acertado?;<br \/>\n      efectivamente, dejamos para \u00faltimo lugar el m\u00edtico t\u00f3tem que simboliza toda<br \/>\n      Almer\u00eda: El \u00cdndalo. \u00c9l habr\u00e1 sido continuo acompa\u00f1ante de nuestros recorridos,<br \/>\n      en fachadas, platos, pins, anillos, llaveros, pegatinas, camisetas, posavasos&#8230;;<br \/>\n      en el exterior e interior de las casas, recuerda su car\u00e1cter protector de<br \/>\n      cataclismos, tormentas y otros maleficios. Este personaje que sostiene el<br \/>\n      arco iris en sus brazos, tiene origen controvertido. Unos consideran que<br \/>\n      se dise\u00f1\u00f3 en un caf\u00e9 de Madrid. Otros, entre los que nos encontramos, opinamos<br \/>\n      que el verdadero origen est\u00e1 en La Cueva de los Letreros, en V\u00e9lez Blanco<br \/>\n      -lugar que conocer\u00e1 el lector, si se queda con nosotros, en el recorrido<br \/>\n      de la Ruta n\u00ba 5-. All\u00ed podr\u00e1 contemplar el que puede ser origen de todos<br \/>\n      los \u00edndalos del mundo. Poco y, a la vez, much\u00edsimo m\u00e1s, podemos decir de<br \/>\n      Moj\u00e1car; por ello nos prometemos volver para continuar descubriendo escondidos<br \/>\n      rincones, como los antiguos lavaderos, la calle de En medio -que sigue la<br \/>\n      primitiva muralla-, los bazares, la Iglesia de La Encarnaci\u00f3n, los Arcos<br \/>\n      de Luciana o la puerta de la ciudad, sin olvidarnos de entretenernos en<br \/>\n      sus mercadillos, o descansar durante algunas noches en el Parador de los<br \/>\n      Reyes Cat\u00f3licos, lo que nos permitir\u00e1 vivir y saborear el ambiente nocturno<br \/>\n      y diurno, a cual, m\u00e1s atractivo y sugerente. Volvamos al aparcamiento y<br \/>\n      prosigamos la ruta. Dejamos atr\u00e1s el mar hasta el fin de nuestro viaje,<br \/>\n      y dirigimos nuestros pasos hacia Turre y Sierra Cabrera. Las blancas azoteas<br \/>\n      impresionan nuestras retinas en las \u00faltimas im\u00e1genes que perdurar\u00e1n hasta<br \/>\n      nuestra segura vuelta a Moj\u00e1car. A solo tres kil\u00f3metros se emplaza Turre,<br \/>\n      dejando entrever a sus espaldas los fuertes escarpes de Sierra Cabrera,<br \/>\n      tambi\u00e9n denominada Sierra Dulce, que a pesar de su corta proximidad al mar,<br \/>\n      encierra cotas muy cercanas a los 1.000 m. Destaca, como en la mayor parte<br \/>\n      de estos pueblecitos, su parroquia, de gran factura (del siglo XIX), dedicada<br \/>\n      a la Inmaculada Concepci\u00f3n y la ermita de San Francisco del siglo XVI. Su<br \/>\n      poblamiento prehist\u00f3rico, nuevamente, queda atestiguado en numerosos lugares.<br \/>\n      El Paleol\u00edtico Superior, el Neol\u00edtico y otros per\u00edodos prehist\u00f3ricos muestran<br \/>\n      restos de su pervivencia en la Cueva de la Palmera, y la Cueva de los Murci\u00e9lagos,<br \/>\n      bajo el antiguo poblado musulm\u00e1n de Teresa. Si es viernes, acerqu\u00e9se al<br \/>\n      mercadillo. Curiose\u00e9 entre los puestos; seguramente encontrar\u00e1 algo interesante,<br \/>\n      sin ir m\u00e1s lejos, una fruta sabros\u00edsima. Visite, si lo desea, los talleres<br \/>\n      artesanos que ofertan trabajos y especialidades de esparto, encajes de bolillos<br \/>\n      y lat\u00f3n. Al llegar a este punto, perm\u00edtanos querido lector, hacer un comentario<br \/>\n      aclaratorio que evitar\u00e1 confusiones. A lo largo y ancho de Almer\u00eda, hemos<br \/>\n      contemplado una prol\u00edfica y muy variada oferta artesanal que pr\u00e1cticamente<br \/>\n      recorre todas las especialidades existentes en este pa\u00eds. Ahora bien, tal<br \/>\n      riqueza, herencia y tradici\u00f3n de las m\u00faltiples culturas que habitaron estas<br \/>\n      tierras, cuenta con una inexistente red de comercializaci\u00f3n, lo cual dificulta<br \/>\n      notablemente la adquisici\u00f3n de estas piezas. As\u00ed, en muchos lugares, resulta<br \/>\n      toda una proeza, que la mayor parte de las veces acaba en fracaso, intentar<br \/>\n      descubrir al artesano que se &#8220;esconde&#8221; en su casa y trabaja por encargo,<br \/>\n      ofreciendo su producci\u00f3n a clientes ya asiduos. Claro est\u00e1, que tambi\u00e9n<br \/>\n      existen honrosas excepciones, como en N\u00edjar, Sorbas, Albox o Moj\u00e1car, pero<br \/>\n      son las menos. La mayor\u00eda de las veces nos contentaremos con ver alguna<br \/>\n      producci\u00f3n \u00bfartesana?, en los chiringuitos de recuerdos, en plazas lejanas,<br \/>\n      lamentando no poder adquirirlos &#8220;in situ&#8221;. Aunque pueda servir de poco,<br \/>\n      desde estas p\u00e1ginas queremos animar a los responsables de las promociones<br \/>\n      artesanales y a los mismos maestros, a que sigan el ejemplo de N\u00edjar y de<br \/>\n      la mayor parte de los lugares del resto de Espa\u00f1a donde avanza el asociacionismo<br \/>\n      artesano. Tal vez as\u00ed, lo que uno solo no puede permitirse, se tornar\u00e1 en<br \/>\n      f\u00e1cil soluci\u00f3n para el colectivo y para nosotros, los clientes y admiradores<br \/>\n      de la m\u00e1s primitiva industria y producci\u00f3n art\u00edstica de Andaluc\u00eda que, de<br \/>\n      esta manera, podremos disfrutar de su adquisici\u00f3n. En nuestro paseo urbano<br \/>\n      nos detendremos para tomar un tentempi\u00e9 o, \u00bfpor qu\u00e9 no?, sentarnos a la<br \/>\n      mesa. Si as\u00ed lo decidimos, \u00a1enhorabuena!, habr\u00e1 optado por comer en un pueblo<br \/>\n      afamado por la cocina t\u00edpica de la zona. Podr\u00e1 elegir entre contundentes<br \/>\n      guisos como las migas con tropezones, los gurullos, la olla de trigo, las<br \/>\n      pelotas, los caracoles, la fritailla o el ajo colorao, am\u00e9n de un buen surtido<br \/>\n      de postres. \u00a1Buen provecho!. T\u00f3mese un caf\u00e9, y si es conductor, no abuse<br \/>\n      del alcohol, pues vamos a visitar algunos de los lugares m\u00e1s rec\u00f3nditos<br \/>\n      de la Sierra Dulce. Al salir del pueblo, en direcci\u00f3n a Turre, decidimos<br \/>\n      antes, visitar las ruinas de la ciudad \u00edbero-romana de Cadima; aunque este<br \/>\n      nombre sea \u00e1rabe, hace alusi\u00f3n al &#8220;pueblo antiguo&#8221;. Se localiza en la orilla<br \/>\n      de la Rambla del R\u00edo Aguas, lo que ha provocado que los procesos erosivos<br \/>\n      del r\u00edo, vayan diezmando su superficie y que, probablemente, la har\u00e1n desaparecer.<br \/>\n      Parece seguro su poblamiento en el siglo II antes de Cristo, aseveraci\u00f3n<br \/>\n      hist\u00f3rica, refrendada por la cer\u00e1mica y las monedas encontradas en sus cercan\u00edas.<br \/>\n      Si vive en la capital y se acerca a las sedes que recogen hoy los fondos<br \/>\n      del Museo de Almer\u00eda, podr\u00e1 ver una inscripci\u00f3n romana hallada en este lugar.<br \/>\n      Para acercarse hasta aqu\u00ed, desde la salida de Turre hacia Los Gallardos,<br \/>\n      a la derecha de la carretera, serpentea un camino con un indicador que se\u00f1ala<br \/>\n      Cadima. Tras cruzar el lecho del R\u00edo Aguas, que puede hacer honra a su nombre,<br \/>\n      remontamos el escarpe de su orilla y proseguimos hacia la izquierda, por<br \/>\n      encima de \u00e9ste. Otro cartel, cerca de un cortijo, anuncia que nos encontramos<br \/>\n      en ese paraje \u00bfSorpresa?, efectivamente, no hay restos espectaculares, aunque<br \/>\n      s\u00ed algunas partes de los muros de sus casas, y dicen los entendidos que,<br \/>\n      restos de la almazara y molinos. Lo que s\u00ed observamos, es la presencia de<br \/>\n      abundante t\u00e9gula, clara alusi\u00f3n a un poblado de la cultura romana. Tras<br \/>\n      la, no tan llamativa, pero creemos que interesante, visita, volvemos hacia<br \/>\n      atr\u00e1s y, al alcanzar el asfalto, tomamos direcci\u00f3n a Los Gallardos. Muy<br \/>\n      cerca de aqu\u00ed, a la izquierda de la carretera, todav\u00eda con las \u00faltimas casas<br \/>\n      del pueblo a nuestra vista, ascendemos una empinada calle para acercarnos<br \/>\n      al caser\u00edo de Torre Cabrera. Frente a nosotros se levanta airosa Sierra<br \/>\n      Cabrera con un llamativo verdor, que tambi\u00e9n acompa\u00f1a nuestro discurrir,<br \/>\n      junto a una vega cubierta en toda su extensi\u00f3n del verde brillante de los<br \/>\n      naranjos. La pista de tierra bordea los cultivos y, tras una serie de vueltas,<br \/>\n      termina en un gran repecho donde aparecen las edificaciones de Torre Cabrera.<br \/>\n      Nos sorprende, la siempre sugerente, y m\u00e1s en estas tierras, contemplaci\u00f3n<br \/>\n      de un lago que, incluso con alguna barca, anima a su paseo. Un cortijo de<br \/>\n      colores terrosos, constituye un id\u00f3neo establecimiento dedicado al descanso.<br \/>\n      Adem\u00e1s, ofrece, en tan apartado lugar, la posibilidad de paseos en bicicleta,<br \/>\n      a caballo, senderismo, etc. Todos los alicientes, en definitiva, para aquel<br \/>\n      que quiera pasar unos d\u00edas al margen del &#8220;mundanal ruido&#8221;, rodeado de vegetaci\u00f3n<br \/>\n      y agua en pleno coraz\u00f3n de la Sierra Dulce. El descenso explica ya la frondosa<br \/>\n      vegetaci\u00f3n, al recordar el lago que hemos visto m\u00e1s arriba. Alcanzamos,<br \/>\n      de nuevo, la carretera y continuamos, bordeando la sierra, entre olivares<br \/>\n      y pitas. A nuestra derecha, discurre el R\u00edo Aguas, arrastrando un fluido<br \/>\n      lechoso, que nos traslada con la imaginaci\u00f3n al no muy lejano Karst de los<br \/>\n      Yesos de Sorbas. En las orillas de este r\u00edo, se suceden molinos sugerentes<br \/>\n      que dan la posibilidad, a qui\u00e9n lo desee, de realizar un interesante itinerario<br \/>\n      opcional para disfrutar con su contemplaci\u00f3n. Proseguimos atentos porque,<br \/>\n      hacia la izquierda, parte una desviaci\u00f3n que se adentra al verdadero coraz\u00f3n<br \/>\n      de Sierra Cabrera, acerc\u00e1ndonos a uno de esos lugares rec\u00f3nditos y desconocidos<br \/>\n      de Almer\u00eda. Una carretera con numerosas se\u00f1alizaciones nos lleva pronto<br \/>\n      a Cortijo Grande. Este peque\u00f1o pueblo, alejado de la costa, posee un campo<br \/>\n      de golf y un elevado n\u00famero de viviendas ocupadas, casi en su totalidad,<br \/>\n      por turistas brit\u00e1nicos, que se han convertido en residentes habituales<br \/>\n      y en, algunos casos, definitivos. El pub y los bares muestran claramente<br \/>\n      esta presencia extranjera en un paraje singular, lleno de vegetaci\u00f3n, que<br \/>\n      asume, como comentaba un trabajador de las instalaciones, el hecho de que<br \/>\n      gracias a estos turistas tengan trabajo y futuro muchas gentes de los alrededores.<br \/>\n      Si la sorpresa del lugar no nos ha cansado, a\u00fan hay m\u00e1s; continuemos escalando<br \/>\n      la ladera monta\u00f1osa que se eleva algo m\u00e1s adelante y acerqu\u00e9monos a conocer<br \/>\n      la singular Urbanizaci\u00f3n de Sierra Cabrera. La carretera es estrecha, lo<br \/>\n      que exige precauci\u00f3n mientras subimos pausadamente, acompa\u00f1ados por el verde<br \/>\n      entorno. Nos acercamos a dos despoblados \u00e1rabes que tuvieron este origen<br \/>\n      tras la expulsi\u00f3n morisca. Encima de la parte derecha de la monta\u00f1a se encuentran<br \/>\n      las ruinas de Teresa, que oculta un poblado del Paleol\u00edtico y del Neol\u00edtico.<br \/>\n      Por otro lado, justo en donde hoy se ubica la urbanizaci\u00f3n citada, se emplazaba<br \/>\n      el pueblo \u00e1rabe de Cabrera. Cuando lleguemos a tal localizaci\u00f3n entenderemos<br \/>\n      la recomendaci\u00f3n de su visita, pues parece que, sus dise\u00f1adores, se hubieran<br \/>\n      esforzado en recrear la reconstrucci\u00f3n del antiguo poblamiento. Tal es su<br \/>\n      acierto en el uso de c\u00fapulas vidriadas, minaretes, arcadas, colorido empleado,<br \/>\n      formas, etc que a alguien puede recordarle -en su medida- los rasgos de<br \/>\n      La Alhambra bajo Sierra Nevada. Agradecemos la existencia, a\u00fan, de arquitectos<br \/>\n      con tan buen gusto y saber hacer. Y aqu\u00ed estamos en medio de la monta\u00f1a,<br \/>\n      sorprendidos por la escogida urbanizaci\u00f3n de estos lugares y con la invitaci\u00f3n<br \/>\n      de descender hacia la v\u00eda general y proseguir hacia el, ya anunciado, pueblo<br \/>\n      de Los Gallardos. El R\u00edo Aguas, acompa\u00f1a la marcha, encajado en el terreno<br \/>\n      y aportando sustento a la variada vegetaci\u00f3n de la que sobresalen esbeltas<br \/>\n      palmeras, rememorando paisajes norteafricanos. Si quisi\u00e9ramos darnos un<br \/>\n      buen ba\u00f1o, se nos plantean m\u00faltiples ocasiones para hacerlo, ya que en este<br \/>\n      lado del r\u00edo, algunos manantiales aportan agua que perdura, gran parte del<br \/>\n      a\u00f1o, en pozos y charcas. Aunque no nos remojemos, merece la pena visitar<br \/>\n      el molino de la Higuera o el de la Cueva, que mantiene su estructura p\u00e9trea<br \/>\n      original y preside un gran paraje natural. Ya en la carretera, pasamos bajo<br \/>\n      pinos centenarios que preceden la conexi\u00f3n con la Autov\u00eda del Mediterr\u00e1neo.<br \/>\n      Apenas la mencionaremos, pues nos desviamos, enseguida, hacia Los Gallardos.<br \/>\n      Esta localidad, anta\u00f1o pedan\u00eda de B\u00e9dar, se segreg\u00f3 de \u00e9sta en 1924, tomando<br \/>\n      la categor\u00eda de municipio que hoy ostenta. Entre sus atractivos, citamos<br \/>\n      los, ya visitados, restos de Cadima, las ruinas de los ba\u00f1os \u00e1rabes de Alfarix,<br \/>\n      el cauce del R\u00edo Aguas y el encajado R\u00edo Jauto, afluente de \u00e9ste, con llamativas<br \/>\n      paredes rocosas. Al retornar al asfalto, atravesamos la autov\u00eda, por una<br \/>\n      carretera secundaria, en direcci\u00f3n a Antas. El paisaje es alomado, predominando<br \/>\n      el matorral, hasta que se afianzan los campos de naranjos, anticipo de la<br \/>\n      llegada a este pueblecito situado delante de los relieves de Sierra Lisbona.<br \/>\n      Hablar de Antas es rememorar innumerables hallazgos arqueol\u00f3gicos; es hablar<br \/>\n      de D. Luis Siret y su ayudante D. Pedro Flores, que encontraron incontables<br \/>\n      vestigios de culturas pasadas. Los descubrimientos arrancan desde el Paleol\u00edtico<br \/>\n      Medio, Superior, Neol\u00edtico y Bronce; siendo importantes los yacimientos<br \/>\n      de la Cueva del Serm\u00f3n, El Garcel, La Pernera, etc. Pero sin duda, el motivo<br \/>\n      que eleva en la ciencia arqueol\u00f3gica espa\u00f1ola, a Antas, a lo m\u00e1s elevado<br \/>\n      de nuestra prehistoria, es el hecho de que el citado arque\u00f3logo, descubriera<br \/>\n      El Argar; dando nombre a toda una cultura, que tuvo aqu\u00ed el centro de su<br \/>\n      irradiaci\u00f3n en la Edad del Bronce. Siret localiz\u00f3, en las cercan\u00edas del<br \/>\n      pueblo, una ciudad de compleja estructura socioecon\u00f3mica, con una necr\u00f3polis<br \/>\n      formada por m\u00e1s de 1.000 tumbas y abundante utillaje. Antes de acercarnos<br \/>\n      al yacimiento de El Argar, podemos visitar la iglesia de la Virgen de la<br \/>\n      Cabeza, del siglo XVI y el Acueducto del Real de principios de siglo y,<br \/>\n      el que lo prefiera, la ermita del Cabezo Mar\u00eda, que acoge cada 8 de septiembre<br \/>\n      una importante romer\u00eda. El R\u00edo Antas, bordea el caser\u00edo por el norte, dejando<br \/>\n      entrever entre los profundos ca\u00f1averales y carrizales, unos fuertes escarpes<br \/>\n      en donde es f\u00e1cil observar viviendas trogloditas, utilizadas hasta \u00e9pocas<br \/>\n      recientes y que todav\u00eda guardan algunas cabras, en un particular corral<br \/>\n      tallado en la arenisca. A lo largo del r\u00edo, los vecinos encuentran lugares<br \/>\n      de ba\u00f1o y paseo, como el charco de El Goter\u00f3n, Cajete y el de Las Palomas,<br \/>\n      que reciben las aguas de Sierra Lisbona. Al abandonar ya el pueblo, nos<br \/>\n      dirigimos a Vera, atravesando la frondosa mancha de vegetaci\u00f3n que forma<br \/>\n      el r\u00edo, salvando sus abruptas orillas a lo largo de una empinada cuesta<br \/>\n      en curva. No se detenga, pero sepa que atraviesa el famoso yacimiento de<br \/>\n      El Argar. Reconocemos una sensaci\u00f3n de respeto y cierta veneraci\u00f3n al hollar<br \/>\n      los mismos lugares que, hace miles de a\u00f1os, poblaron nuestros predecesores.<br \/>\n      Pase\u00e9moslos, si este es nuestro deseo, pero con todo el cuidado que merecen<br \/>\n      . F\u00e9rtiles cultivos de naranjos, limoneros, granados y un gran n\u00famero de<br \/>\n      huertas, nos acompa\u00f1an hasta llegar a Vera. Esta amplia localidad, cabecera<br \/>\n      de comarca, es uno de los n\u00facleos m\u00e1s significativos del Levante. A pesar<br \/>\n      de ocupar tierras alejadas del mar, tiene en su municipio algunas de las<br \/>\n      mejores y m\u00e1s extensas playas de la ruta, pero dejaremos su visita para<br \/>\n      m\u00e1s adelante. Ahora recorreremos su interesante plano urbano donde se agolpan<br \/>\n      monumentos y lugares de gran atractivo. Disfrutemos del paseo contemplando<br \/>\n      su iglesia parroquial del siglo XVI, de estilo g\u00f3tico, bajo la advocaci\u00f3n<br \/>\n      de La Encarnaci\u00f3n, con excelente retablo barroco y la iglesia de San Agust\u00edn.<br \/>\n      Asimismo, acerqu\u00e9se a la Plaza Mayor, presidida por la Casa Consistorial<br \/>\n      del siglo XVI. No lo dude. Entre y suba las escaleras que conducen al primer<br \/>\n      piso. En la recepci\u00f3n de los distintos despachos y oficinas podr\u00e1 ver, colgados<br \/>\n      de las paredes, los escudos de los diferentes gremios que hubo en la ciudad:<br \/>\n      alpargateros, fondistas y posaderos, herreros, zapateros, hiladores, cocheros,<br \/>\n      etc. Al salir puede visitar el Museo Hist\u00f3rico, y si es hora de comer, \u00a1adelante!.<br \/>\n      Hemos parado en el lugar m\u00e1s indicado de toda Almer\u00eda, donde atestiguamos<br \/>\n      puede deleitarse la mejor comida tradicional de toda la provincia. Como<br \/>\n      creemos que tal aseveraci\u00f3n es acertada y correcta, el lector nos permitir\u00e1,<br \/>\n      por una sola vez en esta gu\u00eda, recomendarle que se detenga a comer en Terraza<br \/>\n      Carmona. Este es un restaurante a la vieja usanza. Por sus salas, todav\u00eda<br \/>\n      pasean las generaciones que precedieron a los actuales encargados de las<br \/>\n      instalaciones. Su completa direcci\u00f3n familiar y el trato cuidado al comensal,<br \/>\n      bien merecer\u00edan su visita. Pero, sin duda a la hora de pedir nuestro sustento,<br \/>\n      ser\u00e1 cuando admiraremos, de verdad, la riqueza de sus fogones, que nos deparar\u00e1n<br \/>\n      los m\u00e1s suculentos platos. Recomendamos dejar la elecci\u00f3n en manos expertas<br \/>\n      del ma\u00eetre o del chef, que le abrumar\u00e1n con una &#8220;cata&#8221; de los m\u00e1s variados<br \/>\n      y apetitosos platos de la cocina almeriense. Nosotros no nos decantaremos<br \/>\n      por ninguno, porque esperamos al final del \u00e1gape, su opini\u00f3n. Es loable<br \/>\n      el continuo proceso de recuperaci\u00f3n de la cocina tradicional por esta familia,<br \/>\n      que la ha llevado recientemente hasta tierras niponas para promocionar los<br \/>\n      productos de la provincia. Para que puedan degustar, en sus casas, alguna<br \/>\n      especialidad de las que all\u00ed se sirven, adjuntamos su receta de uno de los<br \/>\n      platos m\u00e1s t\u00edpicos de Almer\u00eda. Tras la copiosa comida, y para no caer en<br \/>\n      el letargo propio de la digesti\u00f3n, podemos acercarnos a contemplar el convento<br \/>\n      de los Padres M\u00ednimos, del siglo XVII, o el Real Hospital de San Agust\u00edn.<br \/>\n      Desde all\u00ed, nos decidiremos a abandonar la localidad, y retornar hacia los<br \/>\n      aires marinos de Garrucha. En el paisaje predominar\u00e1 el olivar, dejando<br \/>\n      ver en el horizonte Sierra Cabrera y Moj\u00e1car, recostados sobre uno de sus<br \/>\n      escarpes. Algunas construcciones se agolpan ya en modernas urbanizaciones,<br \/>\n      anunciando la llegada a Garrucha. Lo m\u00e1s indicado, ser\u00e1 acercarse a su afamado<br \/>\n      puerto pesquero y deportivo y dejar nuestro coche en las inmediaciones.<br \/>\n      Si as\u00ed lo hacemos, podemos admirar la joya de la ciudad, el paseo mar\u00edtimo.<br \/>\n      Este prolongado mirador, con una espl\u00e9ndida barandilla de m\u00e1rmol blanco,<br \/>\n      abre las puertas de esta localidad al mar y nos regala una atractiva playa<br \/>\n      dispuesta siempre para el ba\u00f1o. Los hallazgos arqueol\u00f3gicos encontrados<br \/>\n      en su solar urbano y en las cercan\u00edas, delatan un pasado que se remonta<br \/>\n      a la cultura arg\u00e1rica, bien documentado ya en \u00e9poca musulmana. El comercio<br \/>\n      y la pesca han sido desde entonces actividades cotidianas en sus gentes.<br \/>\n      Hasta que en 1838 se descubre, en algunos cerros pr\u00f3ximos, yacimientos de<br \/>\n      plata que introducen a Garrucha en la fiebre minera, generalizada en toda<br \/>\n      Almer\u00eda y m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites provinciales. Hornos de fundici\u00f3n, empresas<br \/>\n      mineras, cables de mineral y ferrocarril, que tra\u00edan del interior la materia<br \/>\n      prima&#8230;, son s\u00f3lo algunos de los elementos transformadores de la vida y<br \/>\n      el aspecto de la ciudad. Tal fue la importancia y el prestigio social adquirido,<br \/>\n      que lleg\u00f3 a tener 10 consulados de otros tantos pa\u00edses del orbe, am\u00e9n de<br \/>\n      casinos, teatro, club de tenis, etc. Recorremos por entero el paseo mar\u00edtimo,<br \/>\n      disfrutando de sus cuidados dise\u00f1os y de la arquitectura urbana que se dispone<br \/>\n      en su flanco. Si es curioso, tambi\u00e9n puede visitar la lonja del pescado,<br \/>\n      al atardecer, para ver su subasta. Desde all\u00ed, nada m\u00e1s apetecible que acercarse<br \/>\n      a alguno de sus numerosos restaurantes, o bares, para degustar las t\u00edpicas<br \/>\n      gambas de Garrucha, o los pescados que hemos visto hace unos momentos reci\u00e9n<br \/>\n      sacado del mar. A partir de aqu\u00ed, se extiende, hacia el norte, una continua<br \/>\n      playa, que constituye la natural salida al mar de los municipios de Vera<br \/>\n      y Cuevas de Almanzora. Puede recorrerse por sus orillas, hasta llegar a<br \/>\n      Villaricos, donde continua la siguiente ruta. Si alguien decide pasear por<br \/>\n      las enormes &#8220;orillas del Playazo&#8221; \u2013aptas para el naturismo- antes atravesar\u00e1<br \/>\n      la urbanizaci\u00f3n de Puerto del Rey. Delante, &#8220;tan solo&#8221; queda una continuada<br \/>\n      playa en la que por hoy nos despedimos de este m\u00e1s que interesante recorrido;<br \/>\n      disfrutando del sol de Levante. <\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>\u00a0<\/p>\n<table width=\"75%\" border=\"0\">\n<tr>\n<td>NO DEBE PERDERSE<\/p>\n<p>SALINAS DEL CABO DE GATA\n        <\/p>\n<p>Pocos espacios hay en la provincia de Almer\u00eda,\n        <\/p>\n<p>donde sea tan palpable la profusi\u00f3n de vida salvaje. La\n        <\/p>\n<p>elevada biodiversidad del entorno, con m\u00e1s de 150 <\/p>\n<\/p>\n<p>especies de aves censadas en m\u00e1s de 300 has. de <\/p>\n<\/p>\n<p>aguas encharcadas, lo convierten en una de las zonas <\/p>\n<\/p>\n<p>m\u00e1s privilegiadas de toda Europa para la observaci\u00f3n <\/p>\n<p>        ornitol\u00f3gica. La visi\u00f3n de miles de flamencos, levantando <\/p>\n<p>        su vuelo rosado sobre estas superficies de cristal salino, <\/p>\n<p>        ser\u00e1 un espect\u00e1culo dif\u00edcil de olvidar.\n        <\/p>\n<p>\n        CABO DE GATA<\/p>\n<p>        Agrestes acantilados de Las Sirenas, azul cobalto <\/p>\n<p>        y verde esmeralda de sus aguas; ocres, dorados y <\/p>\n<p>        negruzcos relieves volc\u00e1nicos, conforman un conjunto <\/p>\n<p>        fant\u00e1stico y evocador entre la austeridad de la <\/p>\n<p>        naturaleza y la abrumaci\u00f3n paisaj\u00edstica. Contemplar <\/p>\n<p>        este para\u00edso en la paz del atardecer o bajo el sol m\u00e1s <\/p>\n<p>        radiante, justifican, sobradamente, su calificaci\u00f3n.\n        <\/p>\n<p>\n        SAN JOS\u00c9 Y ENSENADA DE LOS <\/p>\n<p>        GENOVESES<\/p>\n<p>        Pocos pueblos de la costa de Almer\u00eda han sabido <\/p>\n<p>        conjugar, sin estridencias, el desarrollo tur\u00edstico y sus <\/p>\n<p>        ra\u00edces m\u00e1s profundas. La estancia en este apartado <\/p>\n<p>        lugar se enriquece al encontrarse rodeado de calas y <\/p>\n<p>        ensenadas como la de Los Genoveses. Entre el Cerro <\/p>\n<p>        del Ave Mar\u00eda y el Morr\u00f3n de los Genoveses se enmarca <\/p>\n<p>        esta playa totalmente virgen donde fondearon las naves <\/p>\n<p>        que partieron a Lepanto.\n        <\/p>\n<p>\n        PLAYA DE M\u00d3NSUL<\/p>\n<p>        Pr\u00f3xima a la Torre de la Vela Blanca, cobijada <\/p>\n<p>        entre macizos volc\u00e1nicos, se esconde esta ensenada, <\/p>\n<p>        verdadera joya del Parque Natural Terrestre-Mar\u00edtimo del <\/p>\n<p>        Cabo de Gata-N\u00edjar. Su espectacular acceso desde el <\/p>\n<p>        faro o desde San Jos\u00e9, introducen m\u00e1s atractivos al <\/p>\n<p>        disfrute de un d\u00eda de mar y sol en uno de los lugares <\/p>\n<p>        mejores conservados de Almer\u00eda.\n        <\/p>\n<p>\n        CALA DE SAN PEDRO<\/p>\n<p>        La inaccesibilidad del paraje permite el acceso <\/p>\n<p>        s\u00f3lo en barco o a pie a este rec\u00f3ndita cala. Las ruinas <\/p>\n<p>        de un viejo castillo, una rumorosa fuente, las sombras de <\/p>\n<p>        la vegetaci\u00f3n y un fondeadero, nos envuelven en una <\/p>\n<p>        m\u00e1gica atm\u00f3sfera que har\u00e1 de la visita a este lugar<br \/>\n        una <\/p>\n<p>        experiencia que, dif\u00edcilmente, podamos sustraer de <\/p>\n<p>        nuestra memoria.\n        <\/p>\n<p>\n        LA MESA ROLD\u00c1N<\/p>\n<p>        Como una inmensa proa terrestre que avanza <\/p>\n<p>        hacia el mar, este impresionante cerro calc\u00e1reo, <\/p>\n<p>        adornado con una luminaria, se transforma en mirador <\/p>\n<p>        natural sobre las playas v\u00edrgenes del levante <\/p>\n<p>        almeriense. Cormoranes, alcatraces, \u00e1guilas <\/p>\n<p>        pescadoras\u2026 son habituales visitantes de sus escarpes <\/p>\n<p>        rocosos, vigilando el pueblecito de Agua Amarga.\n        <\/p>\n<p>\n        HUEBRO<\/p>\n<p>        Recibiendo de la Roca de Huebro el manantial de <\/p>\n<p>        vida y frescor, se agolpan unas pocas casas sobre las <\/p>\n<p>        laderas meridionales de la Sierra Alhamilla. Su <\/p>\n<p>        arquitectura tradicional, su profunda vegetaci\u00f3n y la paz <\/p>\n<p>        que se experimenta al pasear por sus calles y descansar <\/p>\n<p>        a la sombra de su iglesia, merecen la subida hasta all\u00ed.\n        <\/p>\n<p>\n        RAMBLA DE LAS AMOLADERAS<\/p>\n<p>        Al poco tiempo de acceder al Parque Natural <\/p>\n<p>        Cabo de Gata-N\u00edjar, tenemos la oportunidad de <\/p>\n<p>        acercarnos al mirador ornitol\u00f3gico que se asoma a esta <\/p>\n<p>        extensa rambla. La amplitud del paisaje, su variada <\/p>\n<p>        vegetaci\u00f3n y la presencia de numerosas aves esteparias <\/p>\n<p>        como: alcaravanes, ortegas y la admirada alondra de <\/p>\n<p>        Dupont, merecen esta calificaci\u00f3n.\n        <\/p>\n<p>\n        EL POZO DE LOS FRAILES<\/p>\n<p>        En pocos lugares de Almer\u00eda, se conserva el <\/p>\n<p>        elemento primigenio que dio origen al municipio. En el <\/p>\n<p>        centro de la localidad podemos observar, perfectamente <\/p>\n<p>        restaurada, la noria que propici\u00f3 tal asentamiento. El <\/p>\n<p>        artificio hidr\u00e1ulico nos recuerda la importancia vital y <\/p>\n<p>        determinante del agua en este rinc\u00f3n del levante <\/p>\n<p>        espa\u00f1ol.\n        <\/p>\n<p>\n        MIRADOR DE LAS AMATISTAS<\/p>\n<p>        Poco antes de llegar a Rodalquilar, un peque\u00f1o <\/p>\n<p>        desv\u00edo nos permite acceder a este bello mirador colgado <\/p>\n<p>        sobre los mismos acantilados. La belleza y colorido de <\/p>\n<p>        las cristalinas aguas chocando contra las rocas y el <\/p>\n<p>        entorno que se abarca desde all\u00ed, hacen imprescindible <\/p>\n<p>        su visita.\n        <\/p>\n<p>\n        N\u00cdJAR<\/p>\n<p>        En tan poco espacio, resulta dif\u00edcil hablar de la <\/p>\n<p>        localidad que preside los Campos de N\u00edjar. De antiguo y <\/p>\n<p>        prehist\u00f3rico poblamiento, su devenir ha ido ligado a la <\/p>\n<p>        miner\u00eda y en los \u00faltimos tiempos, a la agricultura. Hoy<br \/>\n        en <\/p>\n<p>        d\u00eda es un centro artesanal, quiz\u00e1 el m\u00e1s importante<br \/>\n        de <\/p>\n<p>        toda la provincia. No podemos dejar de visitarlo y <\/p>\n<p>        comprar sus afamadas jarapas o la tan caracter\u00edstica <\/p>\n<p>        cer\u00e1mica multicolor.\n        <\/p>\n<\/p>\n<p>\n        La mayor parte del recorrido transcurre por <\/p>\n<p>        el Parque Natural Mar\u00edtimo Terrestre del <\/p>\n<p>        Cabo de Gata-N\u00edjar.\n        <\/p>\n<p>\n        Este espacio natural, pionero del proteccionismo <\/p>\n<p>        andaluz, obtuvo su declaraci\u00f3n en 1987 y ocupa <\/p>\n<p>        una ancha franja costera del sector sudoriental <\/p>\n<p>        de Almer\u00eda. Por la riqueza de su avifauna tambi\u00e9n <\/p>\n<p>        fue declarado ZEPA (zona de especial protecci\u00f3n <\/p>\n<p>        para las aves).\n        <\/p>\n<p>\n        El inter\u00e9s geol\u00f3gico, unido a la importancia <\/p>\n<p>        y diversidad de su vegetaci\u00f3n y fauna <\/p>\n<p>        mar\u00edtima-terrestre, motiv\u00f3 la creaci\u00f3n de esta <\/p>\n<p>        figura que permite a todos los almerienses <\/p>\n<p>        disfrutar de uno de los m\u00e1s atractivos parajes <\/p>\n<p>        de esta provincia.\n        <\/p>\n<p>\n        Su relativo car\u00e1cter inh\u00f3spito propici\u00f3 el que <\/p>\n<p>        no surgiera el &#8220;desarrollismo&#8221; costero de otras <\/p>\n<p>        zonas lim\u00edtrofes, lo que favoreci\u00f3 sobremanera <\/p>\n<p>        su conservaci\u00f3n. M\u00e1s de 2.500 especies animales <\/p>\n<p>        y vegetales, pueblan sus costas, salinas, dunas, <\/p>\n<p>        barrancos, cumbres, acantilados, playas&#8230; en un <\/p>\n<p>        espect\u00e1culo que merece la pena esforzarse por conservar.\n        <\/p>\n<p>\n        Resumir en tan breves l\u00edneas la enorme biodiversidad <\/p>\n<p>        de este espacio natural puede ser tarea ardua. Por <\/p>\n<p>        ello a lo largo de la gu\u00eda se detalla este apartado.\n        <\/p>\n<p>\n        La flora del Cabo de Gata sobrepasa las mil especies, <\/p>\n<p>        destacando algunos endemismos cono el dragoncillo del <\/p>\n<p>        Cabo, la aulaga mora, la clavelina del cabo, etc.\n        <\/p>\n<p>\n        El tapiz vegetal predominante es el formado por <\/p>\n<p>        matorral y gram\u00edneas. Tomillos, azufaifos espinosos, <\/p>\n<p>        cornical y esparto, comparten el terreno con bosquetes <\/p>\n<p>        de palmito (la \u00fanica palmera aut\u00f3ctona en Europa).\n        <\/p>\n<p>\n        Los barrancos y ramblas se pueblan de adelfas y tarajes, <\/p>\n<p>        y all\u00e1 donde la humedad se incrementa, surgen <\/p>\n<p>        espada\u00f1ales y ca\u00f1averales.\n        <\/p>\n<p>\n        Entre las especies faun\u00edsticas que podemos avistar, <\/p>\n<p>        destacan en la estepa todas aquellas aves caracter\u00edsticas <\/p>\n<p>        de estos espacios: alcaravanes, ortegas, sisones, <\/p>\n<p>        \u00e1guilas perdiceras o la rar\u00edsima alondra de Dupont.\n        <\/p>\n<p>\n        En las zonas de salinar la relaci\u00f3n se desborda a <\/p>\n<p>        m\u00e1s de 80 especies entre las que se\u00f1alaremos el flamenco, <\/p>\n<p>        las cig\u00fc\u00f1uelas, chortilejos e infinidad de aves lim\u00edcolas.\n        <\/p>\n<p>\n        Anfibios, reptiles y algunos mam\u00edferos se encuentran <\/p>\n<p>        presentes en el parque, representados por el esliz\u00f3n, <\/p>\n<p>        la v\u00edbora hocicuda, la culebra de escalera, el gal\u00e1pago <\/p>\n<p>        leproso, el erizo moruno, el zorro, la comadreja, el <\/p>\n<p>        tej\u00f3n, etc.\n        <\/p>\n<p>\n        Los mares encierran tal riqueza, que se han catalogado <\/p>\n<p>        m\u00e1s de 1.400 especies y vegetales que referimos dentro <\/p>\n<p>        del recorrido.\n        <\/p>\n<p>\n        A lo largo del per\u00edodo terciario, durante diferentes <\/p>\n<p>        per\u00edodos acaecidos hace m\u00e1s de diez millones de a\u00f1os, <\/p>\n<p>        se gest\u00f3 gran parte del terreno que observamos. La Sierra <\/p>\n<p>        de Cabo de Gata es un buen ejemplo de ello. Posteriores <\/p>\n<p>        procesos erosivos, unidos a transgresiones y regresiones <\/p>\n<p>        marinas, contin\u00faan modelando el paisaje que incrementa <\/p>\n<p>        su complejidad con la acumulaci\u00f3n de dep\u00f3sitos cuaternarios. <\/p>\n<p>        Toda esta amalgama de minerales y rocas, adem\u00e1s de otras <\/p>\n<p>        de mayor antig\u00fcedad, no citadas, provocan paisajes variados, <\/p>\n<p>        que nos muestran dunas f\u00f3siles y m\u00f3viles, junto a depresiones <\/p>\n<p>        litorales, que se desarrollan al lado de fuertes relieves <\/p>\n<p>        volc\u00e1nicos.\n        <\/p>\n<p>\n        En el extremo sudoriental del parque, los relieves tabulares <\/p>\n<p>        muy transformados predominan, sobre un z\u00f3calo volc\u00e1nico <\/p>\n<p>        bien marcado. Esta diferenciaci\u00f3n geol\u00f3gica y geomorfol\u00f3gica <\/p>\n<p>        da lugar a erosiones diferenciales que favorecen para <\/p>\n<p>        nuestro disfrute la aparici\u00f3n de calas, ensenadas y peque\u00f1as <\/p>\n<p>        playas.<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hacia el sol de levante Las aguas del Mediterr\u00e1neo ba\u00f1an, de nuevo, la<br \/>\n mayor parte de nuestra ruta, la cual transcurre bajo el sol de Levante. 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