{"id":432,"date":"2010-04-07T00:00:00","date_gmt":"2010-04-06T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.parquenatural.com\/blog\/cabo-de-gata-desierto-con-aroma-a-mar\/"},"modified":"2010-04-07T00:00:00","modified_gmt":"2010-04-06T22:00:00","slug":"cabo-de-gata-desierto-con-aroma-a-mar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.parquenatural.com\/en\/cabo-de-gata-desierto-con-aroma-a-mar\/","title":{"rendered":"Cabo de Gata.  Desierto con aroma a mar"},"content":{"rendered":"<p>Las tierras del Cabo de Gata almeriense se formaron con la \u00faltima erupci\u00f3n volc\u00e1nica que tuvo lugar en la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. El magma, el mar, el desierto y el paso del tiempo han modelado un espectacular horizonte que no dejar\u00e1 indiferente al viajero.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un paisaje a medio camino entre el desierto de Arizona y la Luna. Eso es lo que ve el visitante cuando llega a Cabo de Gata. Las negras lomas volc\u00e1nicas desgastadas por el tiempo nos recordar\u00e1n m\u00e1s de una pel\u00edcula. Pero si adem\u00e1s de guiarnos por la vista lo hacemos por el olfato, no tardaremos en reconocer el olor a salitre. Desde cualquier atalaya, el mar nos recuer\u00adda su presencia y acaba por someter hasta el \u00faltimo gra\u00adno de la oscura arena de este desierto con aroma a mar. Y es que lo primero que llama la atenci\u00f3n de este lugar es el poderoso colorido de sus tierras. La paleta de colores va desde el m\u00e1s intenso negro de los antiqu\u00edsimos conos volc\u00e1nicos hasta el blanco de la arena de algunas de sus playas, pasando por los ocres y amarillos de los valles. Este trocito de tierra del oriente andaluz, cercado por el mar de pl\u00e1sticos de la agricultura intensiva del cercano El Ejido y por el desarrollo urban\u00edstico, resiste como uno de los enclaves mejor conservados del litoral mediterr\u00e1neo. La eterna sequ\u00eda que azota esta dura tierra le otorga una vegetaci\u00f3n m\u00e1s propia del norte de \u00c1frica que de la pe\u00adn\u00ednsula Ib\u00e9rica. Por los acantilados sobrevuelan las \u00e1guilas pescadoras o la gaviota de adou\u00edn. Aqu\u00ed todav\u00eda es posible recrearse con el olor a pueblo pegado a la orilla del mar. Las playas est\u00e1n salpicadas de peque\u00f1os negocios montados por los primeros extranjeros que visitaron la zona. En San Pedro o en Aguamarga, las se\u00f1oras vestidas de negro se mezclan con una peque\u00f1a comunidad neohippie que ha encontrado aqu\u00ed su tierra prometida.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.parquenatural.com\/static\/fotos\/contenido\/isleta-del-morro-cabo-de-gata.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"251\" \/><\/p>\n<p>CAMINO AL PARA\u00cdSO<\/p>\n<p>San Jos\u00e9 es el centro neur\u00e1lgico del Cabo de Gata. Los pisos nuevos y los hoteles se mezclan con las casas encaladas de ventanas azules que recuerdan que fue un pueblo pes\u00adquero. Desde all\u00ed podemos acceder a dos de los \u00faltimos para\u00edsos del Mediterr\u00e1neo: la playa del M\u00f3nsul y la de los Genoveses, en cuya ensenada se grabaron secuencias de Lawrence de Arabia y de Indiana Jones. En la playa de Los Escullos, la erosi\u00f3n del viento ha dibujado perfiles fantas\u00admag\u00f3ricos en las rocas. Hay una antigua fortaleza que do\u00admina el \u00fanico mont\u00edculo sobre la orilla: el castillo de San Felipe. A tan s\u00f3lo dos kil\u00f3metros por la costa, est\u00e1 la Isleta del Moro, una aldea de pescadores trabada a un oscuro islote volc\u00e1nico que se adentra en el mar.<\/p>\n<p>Siguiendo la carretera hacia el interior, llegamos al antiguo pueblo minero de Rodalquilar, que mantiene un cierto sabor a poblado del viejo Oeste, ya que las minas de oro se explotaron aqu\u00ed hasta los a\u00f1os 60. Hoy, nume\u00adrosos artistas se inspiran en la luz y los paisajes del lugar, al que aportan un peculiar toque bohemio.<\/p>\n<p>Muy cerca est\u00e1 el bello pueblo de Las Negras, cuyo nombre guarda una curiosa historia. Cuentan que en un accidente en la mar murieron todos los pescadores de la cala de San Pedro, dejando viudas a sus mujeres. \u00c9stas, vestidas de luto, fueron poblando la zona, que to\u00addos empezaron a llamar &#8220;de las negras&#8221;. A pie de playa encontramos un centro de buceo que har\u00e1 las delicias de los amantes del submarinismo, debido a la composici\u00f3n rocosa del fondo y la claridad de sus aguas. En M\u00f3nsul podemos disfrutar de esta belleza a un metro de profun\u00addidad. Pero ser\u00e1 entre los cinco y los 20 donde los m\u00e1s experimentados disfrutar\u00e1n de un espect\u00e1culo \u00fanico: las praderas de posidonia en todo su esplendor.<\/p>\n<p>LLegando ya al final de nuestro recorrido, en el l\u00edmite sur del Parque Natural nos topamos con el faro de Cabo de Gata. Se trata del punto m\u00e1s suroriental de la pen\u00edn\u00adsula Ib\u00e9rica, erigido en 1861 sobre las ruinas del castillo de San Francisco de Paula. Este faro sirvi\u00f3 de gu\u00eda du\u00adrante a\u00f1os para los barcos que sal\u00edan del Mediterr\u00e1neo buscando el Estrecho. Si es por la tarde, oliendo a salitre y a manzanilla, contemplaremos desde aqu\u00ed c\u00f3mo el sol se apaga para iluminar lentamente las salinas de La Fabriquilla, donde reposan los flamencos.<\/p>\n<p>(Fuente: PUBLI.TRANSMEDITERRANEA)<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las tierras del Cabo de Gata almeriense se formaron con la \u00faltima erupci\u00f3n volc\u00e1nica que tuvo lugar en la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. 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