Ruta a la Vela Blanca

Descripción:

Coordenadas:

Inicio: 36º 43’ 59,23”N — 2º 8’ 51,56”O

Final: 36º 43’ 33,75”N — 2º 10’ 11,89”O

 

Vela BLanca

Si nos acercáramos desde el mar a esta zona por el bello arrecife de las Sirenas veríamos, pasado el arrecife del Dedo, el domo volcánico de Vela Blanca, una gran masa blanca en la base de la punta o cabo donde se sitúa la torre. Esa masa está formada por materiales volcánicos (tobas blancas alteradas) que contrastan con los demás materiales de colores más oscuros (andesitas y dacitas). La zona blanca se asemeja a una gran vela de barco y de

aquí es de donde proviene el nombre del paraje.

 

Cómo LLegar

Tomar en la ronda de San José la pista hacia la playa de Los Genoveses, que dejaremos atrás, hasta llegar a la Casa del Mónsul a unos 4,5 km, donde se inicia el sendero.

 

Aparcamientos

Hay un aparcamiento con unas 50 plazas al inicio del sendero.

 

Senderos Próximos:

El parque natural tiene una amplia oferta de senderos señalizados. Entre los más próximos

están Los Genoveses y Loma Pelada.

 

Perfil del recorrido

-Trayecto: Lineal

- Longitud: 3,4 km

- Tiempo Estimado: 1 hora y 30 minutos

- Dificultad: Baja

- Tipo Camino: Carril o senda

- Sombra: Poca o nula

- Autorización Especial: No es necesaria

- Recomendaciones: Llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados.

- Paisaje/vegetación: Límite litoral de sierra de origen volcánico de pendientes y cotas moderadas, en la que dominan acantilados y barranqueras. Sucesivas calas de desigual tamaño y accesibilidad, con o sin playas. Vegetación escasa de ambiente árido, con vistosas matas salpicando el terreno de diversas especies autóctonas (palmito, cornical, cambrón,…). Escasas construcciones militares históricas e instalaciones de apoyo a la navegación marítima.

 

 - Desnivel máximo: 185 m

 - Cota máxima: 192 m

 - Cota mínima: 7 m

 

Mónsul

De la ronda de San José sale una pista en dirección suroeste hacia la playa de Los Genoveses y otras más. Deberemos tomarla y hacer por ella unos cuatro kilómetros y medio hasta llegar a la Casa del Mónsul, donde hay un aparcamiento y se inicia el sendero (ver [1] en el mapa). La playa de Mónsul es una de las más atractivas de cabo de Gata, por su ambiente virgen y sus característicos perfiles que dibujan la duna y las rocas volcánicas, como la conocida roca de La Peineta. Entre sus escasas construcciones destaca un aljibe tradicional rehabilitado situado junto a la casa.

Emprendemos el camino por la misma pista por la que hemos llegado continuándola en dirección oeste. En unos doscientos cincuenta metros pasamos la desviación que nos

llevaría a la ensenada y playa de la Media Luna. En otros ochocientos metros haremos

una curva atravesando el barranco del Mónsul, de donde sale el camino a cala Carbón

[2], una preciosa playa cerrada al sur por Punta Redonda, cuyo roquedo tiene su origen

en coladas de lava bruscamente enfriadas al entrar en contacto con el agua. Se llaman

andesitas y sus características formaciones columnares son una de las más interesantes

de todas las existentes en el parque natural.

 

Barranco de la Parra

Pasamos la barrera de acceso restringido a vehículos que hay por encima de cala Carbón, desde donde tendremos una excelente vista de la misma. En las inmediaciones, si estamos en la época adecuada, observaremos numerosas siemprevivas con sus características tonalidades rosas. Ganando algo de altura, en unos cuatrocientos metros llegaremos a una curva [3] desde la que se tiene una magnífica vista del tramo de costa que acabamos de dejar con playa Barronal al fondo.

Continuamos nuestro ascenso hasta que divisamos, hacia poniente, la punta de la Vela Blanca, allá abajo en el mar, y la torre en la parte más elevada. Las abruptas paredes de andesitas poseen multitud de pequeñas y medianas cavidades, producidas por la erosión, frecuentes en estas rocas volcánicas. A la altura de Punta Colorada cambiamos de rumbo, alejándonos de la costa en busca del lugar adecuado para superar el barranco de Parra, que no puede ser otro que su cabecera [4]. En sus laderas podremos ver un espléndido palmital y encontrar algunas de las joyas botánicas del parque, como el dragoncillo del cabo, la zamarrilla del cabo o la clavellina del cabo, e incluso el chumberillo, si miramos bien junto a las atochas o espartos.

 

Las Sirenas

Con un último esfuerzo llegaremos ya a la barrera al tráfico rodado en el collado de la Vela Blanca [5], donde está el mirador de las Sirenas, en el que finaliza el sendero. Desde aquí se contemplan las vistas más conocidas del parque natural, en el que las oscuras rocas volcánicas emergen en una multitud de formas caprichosas que han servido de inspiración a todo un repertorio de leyendas. Se dice que las sirenas eran en realidad focas monje, que poblaron esta costa hasta mediados del pasado siglo.

Para nuestra información hay una mesa interpretativa del paisaje y de la torre de Vela Blanca, construcción del siglo XV que servía para la vigilancia de posibles incursiones de piratas berberiscos desde norte de África, y que, mediante ahumadas, se comunicaba con

otras torres.

 

Vela Blanca

Los parajes por donde nos lleva este sendero siempre guardan gratas sorpresas para quien los transita, ya lo haga por primera vez o se tenga por un buen conocedor de estos insólitos lugares.

Los paisajes y ambientes del cabo de Gata han alimentado mitos y leyendas entre navegantes y gente de tierra firme en todas las épocas, lo que no resulta extraño al sentirlos de cerca. Los detalles naturales, sobre todo geológicos, botánicos o zoológicos, no decepcionarán ni a los más expertos.

 

BUENAS PRÁCTICAS

Deposite la basura en contenedores

Respete los bienes y propiedades privadas

No se permite la captura de animales

No se permite encender fuego

No se permite la pesca

Camina por los senderos marcados

No se permite la acampada libre


Descargas para navegadores y Gps: google earth GPXOzi Explorer